Hace 73 años las extensas llanura e Altamira de Aguas Zarcas, cubierta de grandes pastizales y repastos y una cuantas casas, se convirtió en un escenario del vital importancia en lo que fue revolución de 1948.

Aquí el Ejército de Liberación Nacional instauró una pista área, con el fin abastecerse de armas y  dominar  dominar el norte y el caribe, para ese entonces en mano de gobierno de Teodoro Picado.

A esta base llegaban avionetas del otro frente ubicado en San Isidro del General.

El tres veces expresidente y caudillo, José Figueres Ferrer, escribe en su libro “El Espíritu del 48”. que en Altamira ocurrieron dos incidentes adversos al régimen.

«Primero, cuando los aviadores gobiernistas descubrieron que nuestros aviones no estaban en San Isidro, se dedicaron a localizarlos.

Personeros del Gobierno, llamaron a Guatemala y a diversos aeropuertos de Costa Rica, pero por ningún lado aparecían nuestros aviones. Entonces un avión del Gobierno Picadista, se dedicó a sobrevolar los campos de aterrizaje existentes hasta llegar al de Altamira, con la intención de destruir nuestros aviones.

El avión adversario, atacó, lanzando bombas y ráfagas de ametralladora sobre mis hombres, estos respondieron desde tierra, averiándolo.

Se estrelló en Altamira, cantón de Alfaro Ruiz. Allí el piloto del avión Sherman Wilson y sus ocho acompañantes, que eran tal vez con alguna excepción, una verdadera selección de maleantes.

El segundo incidente ocurrió a la mañana siguiente. Cuando nuestros aviones salían a cumplir su misión en Limón, apareció un avión AT6 del Gobierno en actitud de inspección y ataque. Nuestras naves que habían ya despegado y tomado altura, aprovecharon la formación de un banco de nubes, para ocultarse y enrumbar a su destino. Entre tanto el caza del Gobierno, desapareció entre las nubes y no se supo más de el ni de sus ocupantes. Las nubes o la neblina, se estaban constituyendo en nuestros aliados, como si la Providencia según decían nuestros combatientes, protegiera nuestra causa”, escribió Figueres.

La región sancarleña para ese entonces la mayor poblada de la Zona Norte, se vio envuelta en guerra, la última que se dio en país. Un grupo soldados  del Ejercito de Liberación Nacional protagonizaron algunos enfrentamiento desde la sector de Aguas Zarcas y Venecia, narra Figueres.

También el Ciudad Quesada, un grupo de soldados del gobierno somosocista nicaragüense, protagonizaron algunos enfrentamientos militares. Dichos soldados llegaron a San Carlos vía aérea luego de que Teodoro Picado solicitara a Somosa la ayuda.

Estas ulitmas batallas protagonizadas en la Zona Norte, darían al traste con la derrota del gobierno de Picado con la toma de Cartago y lo que más tarde sería la Fundación del Segunda República y el abolición del ejercito.