Por Henry Esquivel Monge, escritor sancarleño.

Hola como le fue

Acá estamos he nuevo pa contarle otra historia de mi pueblo.

Y ayer meritico me contaba ñor Antonio el espanrarajo que le a salio.

Dice que la semana pasaa se fue a echar los perros a una montañita que esta allá por el rio.

Too estaba en silencio cuando el confisgao de Canelo comenzó a ladrar y ñor Antonio emocionado echo a correr detrás, cuando he pronto Antonio se tropezó en un hueco, pero no era cualquiera,

Al divisado se dio cuenta que era una huella gigante como de un cristiano y como hombre de campo comprendió que estaba jodio, era el dueño he monte ,un animalejo alto como un hombre pero too peluo.

Camino con cuiao y al poco rato lo encontró, sentao en la raíz de un ceiba con Canelo en sus brazos acariciándolo, este al ver a su amo corrió hacia el.

El dueño he monte se paro, levanto una cejas peludas y le señaló la salía, a ñor Antonio.

Sintió el pobre un escalofrío por too el espinazo y salió jullio como alma que lleva el malo, dicen que estuvo callao como cuatro días del susto y cuando se espabilo contó la carajaa, dios guarde decirle de montea ahora porque le da una leñateaa.

Gueno ahí se las dejo ,usted me va a decir que son puras rajonaas mía,  pero  yo le diré que de que  existe,  existen y que aste no las vea ,no dicen que no estén.

Tengan cuiao con el dueño he monte, dicen los viejos que les gusta comer niños y robarse las mujeres pa tenerlas como esclavas y mujer.